Póngame un café y la revolución

Por la abolición del trabajo asalariado

Termina tu jornada, pasa la hora y ahí sigues.
Trabajando. ¿Te suena?
El cliente lo quiere para ayer.
Tu jefe, para antes de ayer.
Todo es prioritario: una tarea, otra y otra más.
Y si ven que tienes un segundo para respirar, te cae la siguiente.
¿Te sigue sonando?

Tu cabeza ya no puede más.
La tensión se acumula en las cervicales.
Llegan los dolores de cabeza, las migrañas...
Te saturas, solo quieres gritar y llorar.
Quieres que esto acabe ya.

Pero tienes una simple ocurrencia.
Dejarlo todo y abandonar.
Qué locura, pensará tu jefe.
Qué bendita locura, dirá tu salud mental.

Ridiculizan tu estrés.
¿Pero ellos qué sabrán?
Te dicen que no es para tanto.
¿Acaso saben en qué consiste tu trabajo?
¿Se han molestado alguna vez en conocerlo?
No. ¿Verdad?

Porque no dejas de ser un número más.
Una herramienta para que ellos ganen dinero.
Un medio para explotar tu plusvalía.
No eres nadie para ellos.
Simplemente, eres rentabilidad.

Después llegará la baja y se extrañarán.
Luego tu renuncia.
"No piensas en la empresa", te soltarán.
"Somos un equipo".
Te prometerán mejores condiciones, te mentirán.

Te venderán humo.
Un mejor sueldo.
El puesto de tus sueños.
La oportunidad de aprender del mejor.
Pero ese día nunca va a llegar.

Y esta será la historia de nunca acabar.
Hasta que llegue la abolición del trabajo asalariado.
Ese día, por fin, vencerás.

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Comments
  1. Anonymous — Apr 18, 2026:

    Se me está haciendo larga la espera 🥲🥲🥲