Son días de luto para nuestro país y para nuestro futuro. Días en los que están ocurriendo una serie de accidentes que tiñen de sangre las portadas de los periódicos. Días en los que un mandatario está cubriendo de incertidumbre nuestro futuro mientras nos amenaza con invadir países para su propio beneficio, sin importarle quién caiga por culpa de sus caprichos.
Mientras tanto, las redes se llenan de mierda. Sí, de mierda. Porque no tiene otro calificativo.
Tras los accidentes ferroviarios, las redes se están llenando de odio y desinformación. Creando bulos a diestro y siniestro para arañar cualquier rédito político. Porque si no os habéis dado cuenta, estimadas lectoras y estimados lectores, estamos en elecciones y esto se ha convertido en un campo de batalla donde todo vale. La política y la dignidad se van a la mierda.
Cualquier publicación sensata pidiendo respeto por las víctimas recibe insultos. Cualquier mensaje que llame a la calma hasta que los investigadores lleguen a una conclusión recibe insultos. Medios de comunicación sacando de "sus fuentes" informes de un día para otro y desinformando. Unos culpan a la infraestructura, otros culpan al tren. Periodistas carroñeros escribiendo a personas que acaban de perder a sus seres queridos para arañar todo lo que puedan y así conseguir la noticia. Titulares que nada tienen que ver con el cuerpo de la noticia, diseñados para causar impacto, porque estamos en plena moda del clickbait. Permitidme opinar, pero vaya mierda de periodismo se nos está quedando.
Ya sé que estamos en nuevos tiempos y que la información se centra en internet. Pero cuando nos dicen que no caigamos en bulos en las redes sociales y que leamos la prensa tradicional, y esta prensa tradicional acaba haciendo lo mismo que el resto, entonces decidme, ¿qué nos queda para informarnos?
Mientras, una amenaza llega a Europa. Una amenaza que, casualmente, ha pasado a segundo plano debido a lo sucedido y que, para sorpresa de nadie, los defensores de este mandatario en nuestro país están utilizando a los muertos en las redes sociales para tapar las intenciones de su colega. Porque recordemos que, aunque ocurran desgracias, el mundo no se detiene, y juegan con nuestro olvido tapando unos hechos con otros.
Nos espera un futuro profundamente incierto. Un futuro en el que cada vez hay más guerras, aunque la población poco a poco se vaya olvidando de ellas. Los medios juegan con nuestra capacidad de olvido, tapando aquello que no les interesa. Las redes se llenan de bots y personas, muchas de ellas escondidas tras el anonimato, generando odio y manipulando nuestra opinión política como si fuera un quita y pon. La prensa panfletaria es cada vez más leída y los medios tradicionales y serios son cada vez más cuestionados por las malas prácticas en las que incluso ellos acaban cayendo en momentos de crisis.
Hoy solo os pido que, cuando leáis publicaciones en internet, no caigáis en sus juegos. Que a pesar de todo lo que está ocurriendo, no nos olvidemos de lo que hay ahí fuera. De que las guerras no se detienen porque ocurran tragedias en nuestro territorio. De que tenemos a las puertas de nuestro hogar una amenaza que puede empujarnos a un futuro aún más incierto. Tampoco olvidemos lo que está ocurriendo estos días, pero publiquemos con sensatez y con respeto a las familias y a las víctimas. No generemos más odio y desinformación.
No todo debería convertirse en munición política ni en contenido para clics. Hay momentos en los que lo mínimo exigible es humanidad, silencio y responsabilidad. Si perdemos eso, no habrá algoritmo ni titular que nos salve.