Estaba ahora mismo mirando por la ventana, en los últimos minutos de mi jornada laboral, cuando he pensado, "vaya mierda de clima nos está tocando y vaya mierda de clima nos espera en esta campaña electoral".
Ese frío que se te mete en los huesos cuando cruzas la calle para ir a currar, esa lluvia que no cae, que cala.
En Castilla y León, cuando hace frío, hace frío en mayúsculas. Y cuando llueve, no es una lluvia romántica, es un cielo gris, cenizo y triste. La campaña en la calle se va a deslucir, muchos actos perderán visibilidad porque tendrán que hacerse en interiores. Y qué pena, con lo bonita que fue la campaña de las municipales…
Pienso también que, si llueve, mucha gente se quedará en casa. Qué tristeza. Cuánto trabajo militante que no se verá como merece. Pero que no se nos quiten las ganas. Las ganas siempre hay que tenerlas, porque son las que nos empujan a seguir y a salir adelante.
Hoy no quiero soltaros una gran parrafada. Tampoco era mi intención. Simplemente me apetecía deciros que, aunque llueva, nieve o haga viento, los colegios electorales los tenemos cerca de nuestros hogares. Así que ponte el chubasquero y que no te entre la pereza este 15 de marzo, porque tenemos que parar el auge del fascismo en nuestra tierra. Y eso es lo importante.
Recordemos lo que está en juego: nuestra sanidad, nuestra educación, nuestro campo, nuestros servicios públicos, nuestra tierra. Castilla y León no puede seguir siendo una comunidad de segunda, siempre a expensas de lo que Madrid decida darnos. Porque, aunque nuestro alcalde diga que nuestra ciudad debe estar preparada para las necesidades de Madrid, no. Nuestras ciudades tienen que estar preparadas para sus propias necesidades y crecer para sí mismas.
Así que, queridas lectoras y queridos lectores, nuestro futuro también se escribe en estas elecciones.